Allá por el año 2002 nos fuimos a vacacionar una semana de las vacaciones de invierno con Guchi e Hyper, a Mar del Plata, a la casa de mi abuela, mas precisamente en Punta Mogotes. En esos días hacía un frío asesino, y recuerdo que entre otras cosas nos dividimos 12 frazadas para cada uno. También recuerdo que ni bien llegamos inauguramos el viaje con su vela pertinente. Y así como si nada, nos fuimos para el supermercado, donde nos gastamos toda la plata que habíamos llevado al viaje, en un gran Changuito. Dentro de este viaje, en el que no hicimos mas que comer, fumar y dormir, ya que el clima no acompañaba a que uno intente hacer otras cosas, sucedió un hecho bastante cómico, una noche, después de repetir hasta el hartazgo el fumar comer y dormir, nos preparamos unos fideos con tuco, recuerdo bien que era un paquete para tres, lo cual supone una cantidad suculenta de comida para cada uno. Comimos, y todos éramos felices, tomamos un vinito, y en un momento después de que se acabe, nos dispusimos a fumar el churrito que siempre uno quiere fumar después de comer. Y claramente fumamos, muy tranquilos y relajados, en una posición ya casi oblicua, y después de cinco minutos nos miramos entre los tres, y no recuerdo bien quién fue el que se animó. Pero hubo uno que dijo-: “ Che, ¿no se quedaron con hambre ustedes?”, a lo cual los otros nos miramos anonadados, y realmente nos dimos cuenta de que si, teníamos mas hambre, y entre la risa, y la gula bajonera, porque definitivamente no existe hambre que pueda sobrepasar tanta cantidad de comida, decidimos prender un fuego para hacer un asado. Este fuego se empezó a hacer alrededor de las 2 de la mañana. Y al lado de la parrilla viendo los carbones prenderse, me acerque a la habitación contigua donde estaban Guchi e Hyper tocando la guitarra y delirando, y les cante con el mismo tono y melodía que todos conocen “Se están quemando esos malditos negritos mineros, nos van a proporcionar una carne de lo mejor”.

Los pibes se cagaron de risa, y empezaron a boludear tocándola, pero nunca paso a mayores.
Cada tanto con Guchi jodiamos con los negritos, cuando íbamos en bondis, o caminando por la calle, pero nunca la tocamos ni nada. Hasta que llego el día del show del ABC Bar, que para mi fue un show de puta madre. Estábamos tocando, y ya no nos quedaba casi repertorio, que nunca fue muy conflictivo para nosotros, y lo miro a Gustavo y me dice y si tocamos los negritos, y yo le digo de una, rockeala como vos sabes, a todo esto ni Satur ni Ica ni el Coco sabían que existía, lo cual nos dimos vuelta, muchachos un rockito en MI, Coco dale al Hi-Hat, estilo Paisano de Hurlingam y arrancamos al cuarto. Y así, en menos de diez segundos de confusión escénica, empezó esa suerte de aplanadora Rockera con la que empieza nuestro disco.
(negritos mineros, por fara. la foto es de otro asado y ese es el carpo)